7 Razones para visitar los Ibones de Anayet este verano

Los Ibones de Anayet, un clásico de Los Pirineos. Aunque quizás muchos de vosotros todavía no habéis experimentado las sensaciones que este lugar produce en quien lo visita. Llegar hasta este rincón requiere un poco de esfuerzo que bien se ve recompensado al ver el maravilloso paraje en el que se encuentran.

Podéis aparcar en el parking de Anayet, también conocido como Corral de las Mulas y desde allí se asciende los primeros 20 minutos por pista asfaltada hasta las instalaciones de Aramón donde ya cogeréis el sendero. Tras un par de horas caminando y salvar un desnivel de 600 metros, llegaréis a los ibones.

Aunque estar arriba es maravilloso esta excursión hará las delicias de todos los amantes de los paisajes únicos. Durante el recorrido disfrutaréis de muchas razones que os harán creer en la magia de la naturaleza. No debéis perderos cosas como:

  1. Las flores. Hay miles de flores durante todo el camino. De muchos tipos, formas y colores, aunque llaman la atención lo bonitas que están las siemprevivas, las margaritas o el rodoendro. ¡¡Una explosión de colores que adorna los cantos de los ríos. ¡Un auténtico jardín creado por la propia naturaleza!.
  2. El agua. Hay agua por todas partes. Su sonido os acompañará durante todo el trayecto. Cascadas, torrentes, riachuelos… barrancos de aguas cristalinas ideales para poder refrescaros en los días calurosos.
  3. La fauna. Con toda probabilidad veréis algunos caballos cerca de los ibones. Pero además ahora en verano hay un sonido que se oye en casi todas las caminatas de montaña, el de las marmotas. Seguirlo con la mirada el sonido, porque desde alguna piedra os estará vigilando como una centinela.
  4. Las aves. Casi con toda seguridad, buitres, alimoches y algún quebrantahuesos estarán sobrevolando Canal Roya y los picos cercanos. Echad un vistazo al cielo, observad las paredes en las que se suelen posar y disfrutad de ellos.
  5. Ibones en el camino. Aunque este camino os lleva a Anayet, perded algo de tiempo en algunos ibones que encontraréis a vuestra derecha antes de llegar al final de la ruta. Son pequeños pero sorprendentes.
  6. Las nubes. Quizás el día esté despejado, pero si hay nubes y además están bajas, dibujarán un paisaje difícil de olvidar si se dejan ver junto a los altos picos o montañas más características.
  7. La geología. Disfrutar de Canal Roya y su color rojo y por supuesto, de los volcanes, Anayet y el Midi d´Ossau.

Una vez lleguéis arriba no encontraréis el momento de bajar porque se está tan bien, tan tranquilo y absolutamente relajado que es una de las grandes experiencias que podéis vivir en nuestro territorio y que os recomendamos que probéis.

Si os animáis, podéis bajar realizando el mismo trayecto o bien explorar un camino que os va a llevar hasta el Parking de Portalet desde el que disfrutaréis de unas vistas maravillosas del Valle de Tena y además os encontraréis con otra de nuestras joyas escondidas, el Ibón de Espelunciecha.

¿Te animas a sentir la magia de los Ibones de Anayet?

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