Cuando el hombre se camufla en la naturaleza: La Línea P. Una ruta perfecta para hacer con niños

Esta semana queremos enseñaros una ruta que podéis realizar durante todo el año siempre y cuando las condiciones climáticas lo permitan. Se trata de la Línea P, un bonito recorrido a través de un bosque típico del Pirineo en el que además de estar en plena naturaleza podéis conocer diferentes tipos de árboles, entrar en los bunkers y hacer un buen regalo a vuestros sentidos. ¡Escucha los sonidos de las aves, olfatea el aroma de la naturaleza y camina en silencio, quizás puedas ver algún corzo comiendo o descansando mientras os vigila!.

Para llegar hasta aquí debemos dejar el coche en el aparcamiento de Santa Elena, a unos cinco kilómetros aproximadamente del municipio de Biescas en dirección Sallent de Gállego. Una vez en el parking, cruzáis el puente y camináis un por la pista asfaltada que va en dirección de la ermita de Santa Elena hasta que lleguéis a la barrera. Allí encontraréis otro pequeño parking  y junto a él, un tablón de madera con información turística en el que os indica este recorrido. Antes de comenzar la ruta, frente a vosotros veréis el primero de los bunkers en el que podéis adentraros y caminar por su interior hasta el final. A la salida de este, encontraréis dos más que también podéis ver.

Una vez visitados, volvemos junto al tablón de madera y allí comienza el recorrido. Pero… ¿Qué es la Linea P? La línea P, Línea de los Pirineos o también llamada la Línea Defensiva de Los Pirineos es una de las mayores obras defensivas que se hicieron en Europa después de la II Guerra Mundial (entre el 1939 y el 1945). Se trata de una línea de fortificación que se hizo desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo pasando por todo el Pirineo. La mando construir el General Franco por temor a que vinieran los aliados o los alemanes y le arrebataran el poder. Finalmente la obra no se acabó ya que ni los alemanes ni los aliados llegaron hasta aquí. Eran bunkers hechos de hormigón  y la ruta que esta señalizada es la que se conoce como Núcleo de Resistencia NR 106. Cada núcleo podía albergar más de 50 obras. Durante el recorrido veréis señalizados algunos de estos bunkers y observaréis como se construían estratégicamente escondidos y camuflados en la naturaleza.

Un aspecto a destacar en esta ruta es la cantidad de flora que encontraréis en el camino, abedules infinitos, salceras junto a los barrancos y torrentes, bojes altísimos, avellanos junto al sendero, acebo… y además algunas especies endémicas del Pirineo como la Corona de Rey que decora las rocas con su forma redondeada tan llamativa, la Oreja de Oso que es capaz de resistir épocas de gran sequía, o la Grasilla una planta carnívora que se alimenta de insectos.

Si sois amantes de la fauna, caminad en silencio y cuando salgáis del bosque, fijaos en los campos que quedan bajo vuestros pies, es probable que haya algún corzo, zorro o tejón comiendo. Veréis muchas aves surcando el cielo como el Quebrantahuesos, buitre leonado o el águila real y en el interior del bosque es probable que escuchéis algún cárabo o azor.

Si vais con niños, podéis llegar hasta las badinas de Polituara, junto al puente tibetano.  Por cierto si la ruta la realizáis en verano, llevaos el bañador, seguramente no os resistiréis a disfrutar de un baño en estas pozas.

Si queréis conocer más rutas en nuestra comarca podéis visitar nuestra web Pirineos Alto Gállego

 

 

 

 

 

 

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