Murallas naturales, una auténtica Pardina y un Museo digno de visitar. ¡El plan perfecto!

Hoy queremos mostraros otro rincón de nuestra comarca que seguramente muchos desconocéis y que os encantará  descubrir. Es un plan perfecto para hacer en cualquier estación del año, muy recomendable para realizarlo con niños ya que van a aprender tanto que se les quedará  grabado en la memoria y os pedirán volver.

Partiremos desde Sabiñánigo caminaremos hasta Rapún y la Pardina de Ayés, también conocida como Borda de Pastores. A la vuelta, entraremos a visitar a Pedrón, en el Museo de Angel Orensanz y Artes de Serrablo. Este plan es idóneo para descubrir en el entorno de Sabiñánigo, la despoblación, una zona de gran interés geológico y un paraíso escondido para los aficionados a la ornitología.

Para comenzar la ruta, aparcaremos el coche en las inmediaciones del Museo de Angel Orensanz y Artes de Serrablo de Sabiñánigo, pasamos por la puerta del museo y desde la plaza cogeremos el camino que baja al río Gállego donde encontraremos un puente que se ha inaugurado recientemente que debemos cruzar para girar a la izquierda y coger la pista que os llevará a Rapún.

Aproximadamente en una hora de camino,  primero por pista y luego por un sendero entre pinos y robles, os quedaréis boquiabiertos al ver al fondo unas formaciones geológicas conocidas como “Las Rayas de Rapún”  unas fantásticas murallas naturales  que protegen este pequeño pueblecito que fue deshabitado en los años sesenta pero recuperado a partir de los noventa y que actualmente es un lugar encantador.

Merece la pena dar un paseo por el pueblo para ver bien de cerca estas murallas y observar la arquitectura popular. Os llamará la atención Casa Mallata, una casa totalmente ecológica, construida por sus dueños con materiales del entorno y que funciona con la energía que ofrece la naturaleza. En la parte baja del pueblo encontraréis la iglesia románica de San Felix de Rapún y que pertenece al Conjunto Iglesias de Serrablo. Si no está abierta, gustosamente os dejarán la llave en la casa ecológica para que podáis visitar su interior. El suelo de cantos rodados es de los más bellos del conjunto, además podéis subir a la torre y disfrutar de las maravillosas vistas que ofrece el entorno.

Desde allí, a tan solo un kilómetro caminando llegaréis a la Pardina de Ayés, un lugar privilegiado, una autentica pardina que desde hace un par de años ha cobrado vida y es hoy en día un lugar de obligada visita en la comarca. La pardina guarda muchos rincones  interesantes como el Museo del Ovino, un decorado de un programa de televisión, un bonito paseo hasta el “Roble centenario” que ha sido cobijo de muchas generaciones de pastores, además de la posibilidad de disfrutar de “Un día como pastores”…. No os contamos más, ¡Tenéis que descubrirlo!.

Durante el camino de vuelta fijaos en las aves que surcan el cielo y disfrutad de los aromas naturales de las flores y plantas que rodean el lugar. Para que el plan sea perfecto a la vuelta debéis entrar a visitar el Museo de Angel Orensanz y Artes de Serrablo, situado en un magnífico edificio del siglo XIX y un gran ejemplo de arquitectura popular de la zona. El edificio en sí es merecedor de estar un buen rato contemplando todos sus elementos y en su interior, su colección etnológica es una de las más completas de todo el ámbito pirenaico. A los niños les encantará conocer a Pedrón y explorar su habitación y los adultos os trasladaréis años atrás y os permitirá comprender la forma de vida de estas montañas.

Como veis el plan suena muy bien ¿verdad?. El lugar es tan tranquilo que casi parece imposible que tan cerca de la capital de la comarca puedas encontrar sensaciones que invadirán vuestro cuerpo y no podréis controlar: calma, tranquilidad, quietud, paz, serenidad, alegría, felicidad, bienestar y satisfacción. ¡Os aseguramos que os va a encantar!.

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