La aparición de un clima mucho más benigno determinó una evolución cultural y paisajística en la que tuvieron lugar grandes transformaciones, una revolución equiparable a la revolución industrial, ya en tiempos más modernos.
El hombre neolítico (6000 – 5000 años a.C.) cambia su forma de vida, se asienta en poblados más estables, cultivando las tierras y domesticando animales salvajes, dando lugar a sociedades cada vez más complejas. En el Neolítico final (a partir de 3500 años a.C.) se comienza a desarrollar la construcción de monumentos megalíticos.
Son numerosas y variadas las huellas de megalitismo en el Alto Gállego, ubicadas en zonas abrigadas y bien comunicadas, situándose en ocasiones al final de un congosto (dolmen de Santa Elena) o junto a caminos que son rutas de trashumancia o vías; de comunicación transitadas (dolmen de Ibirque).
QUÉ DEBES SABER
El Menhir: Es la forma megalítica más simple. Consiste en un bloque de piedra hincado verticalmente sobre el terreno.
El Dolmen: Enterramiento colectivo que consta de dos grandes losas verticales y una horizontal sobre ellas, formando una cámara funeraria. Según sus dimensiones, los dólmenes pueden ser simples, de corredor o galerías cubiertas.
El Túmulo: Es un amontonamiento de piedras y tierra que puede albergar en su interior alguna estructura dolménica.
El Cromlech: Se trata de un circulo de piedras con un diámetro variable, aislado en ocasiones o formando conjuntos que hay que relacionar con ritos de iniciación.4