Abriendo paso hacia el valle de Ara y Ordesa se encuentra Gavín, a 974 m de altitud, pueblo que quedó prácticamente destruido tras la guerra civil española, pero que conserva el sabor tradicional de los típicos pueblos de montaña.
En sus cercanías se encuentra la ermita de San Bartolomé, de finales del siglo X, en la que sobresale la torre con ventanas geminadas de arcos de herradura, rosetas y baquetones, y que constituye uno de los principales ejemplos del arte serrablés.
Sus fiestas son el 24 de Agosto y tiene lugar en ellas una romería hasta la ermita, donde se ofrece al visitante torta y vino.